jueves, 3 de abril de 2014

Y esto será lo último que sabrás de mi...

Capullo,  no sé como empezar esta carta, pero he despertado de nuevo, sin ganas de otro día. La almohada sigue mojada de mis lagrimas, mis ojeras crecen cada noche y mi corazón se quiebra un poco mas . Podría decirte muchas cosas pero ninguna de ellas cambiaría lo que hay. Siempre me has demostrado que lo peor que podría hacer era ocultar mis sentimientos y mentirme a mí misma y he decidido, a partir de ahora (un poco tarde), hacerte caso. No voy a mentir y decirte que ya no me importas o que el odio ha sustituido el amor que siento. Sigo amando, por mucho que me duela pero ya estoy acostumbrada al dolor. Me duele que hayas decidido lo que has decidido y me odio a mí misma por no poder evitarlo. Me odio por haber creado esta situación y haberme obligado a odiarte porque es la única manera que tengo para matar el amor, el amor que ya no sirve para nada si no estás tú. Fuiste mi felicidad. No quiero ser una patética cría que olvida todo lo mejor que me has dado y lo cambia por el odio que quiere sentir, por el dolor que tus palabras me han causado. Por primera vez en mi vida admito algo y ese algo es que la intensidad de dolor que siento es incluso mayor. Podría decirte que lo ultimo que quiero en este mundo es que me olvides (quizás ya lo hayas hecho), que dejes de sentir lo que hayas sentido por mí todo este tiempo pero no tengo ningún derecho a hacerlo. No intentaré volver jamás a tu vida porque sé que no te merezco. Te mereces alguien mucho mejor que yo.  Me has enseñado cómo apreciar las cosas que tenemos, pero me he aplicado el cuento muy tarde. Te mentiría si te dijera que quiero que seas feliz sin mí, ya que yo no puedo serlo sin ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario